28 de Diciembre 2004

Mis Amigas Rusas

Desde que llegué a China me ha llamado la atención que hay dos grupos destacados de inmigrantes. Uno es el de los filipinos y otro el de los rusos.

Los filipinos ser pueden clasificar en dos tipos:

- Empleadas domésticas (o chachas), que no hay más que irse a las plazas más grandes de Hong Kong en un domingo para ver las miles que habitan en aquella ciudad. Las autoridades de Hong Kong les han permitido que todos los domingos monten picnic en plena calle de la gran urbe y pasen el día allí entre paisanos, con la manta en el suelo y la tortilla (u homólogo en la cocina filipina) en el tupper. Me gustaría tener fotos, porque la imagen es espectacular de la peña que se junta allí, parece una sentada de esas multitudinarias que se montan de protesta contra las nucleares o el G-7.

- Bandas verbeneras. Constan de tres o cuatro miembros como mucho, indispensable organillo con teclado sintetizador tipo Casiotone con miles de ritmos para hacer las percusiones de las miles de canciones de su repertorio (pero que al final, en una hora y media, siempre repiten las mismas), posibilidad de la existencia de un guitarrista y por supuesto, ha de haber al menos una o dos cantantas con trajes sexy para que si suenan penosas y te están atronando los oídos, por lo menos distraigas la vista. Suelen actuar en locales con afluencia de clientes extranjeros o bares de hoteles de lujo y no de tan lujo.

La comunidad de rusos es un poco más complicada y difícil de describir. Cuando nadie se hablaba con China, los rusos sí, ya sabe todo el mundo por qué. He visitado numerosas empresas en China cuya tecnología fue adquirida de la Unión Soviética y siguen funcionando con ella. El país vecino del norte ha invertido mucho aquí y de siempre han tenido buenas relaciones comerciales. La última más sonada ha sido hace poco, con un oleoducto que se viene para acá cruzándose toda Mongolia. Es muy normal encontrarte con chinos que hablan ruso perfectamente y a la inversa, chinos con un nivel de ruso como si fueran naturales del mismo Taiwan (quizá donde se habla el mandarín más puro de esta parte del planeta).

Bueno, pues a raíz de estas buenas relaciones, en China allá donde vayas, te encuentras con rusos… y con rusas. Las rusas con las que te puedes topar se dedican a dos actividades profesionales fundamentalmente. Una es la que os podéis imaginar y en la que no voy a entrar. Otra es la de bailarinas y me consta que lo hacen muy bien. Las de abajo son Helena, Marina y Natatscha. Son de la zonas rurales de la estepa (como los polvorones) rusa y han venido a hacer algo más de dinerillo porque la cosa allí está muy malita. Bailan todas las noches (no tienen día libre) en una sala de fiestas de un hotel.
amigas y residentes en Chengdu.jpg
En la foto salen acompañadas de Taylor (la de la T en pecho), una californiana que en los tres meses que ha estado aquí estudiando la cultura china, se ha bebido hasta el agua de los floreros. También está Irwan, un barman malayo con tendencias pirómanas y que se pasa el día con la latita de gasolina de Zippo (las compra en cajas de 12 latas) pegándole fuego a la barra del pub en cuanto menos te lo esperas.

Helena es rubia de bote, pero no sé si se puede cumplir el dicho de “chocho morenote” porque (no me seáis malpensados, no lo he visto directamente) baila con un tanga (o hilillo) que sólo le cubre la zona más imprescindible y se advierte que tiene ahí menos pelos que la Barbie. Aclaro que el baile que hacen no es porno porque os aseguro que no enseñan nada, pero sí muy sensual y animado. He ido una vez y creo que voy repetir, no por nada en especial, sino simplemente porque son amiguetas y les alegra que vaya gente conocida a verlas actuar. Helena tiene estudios universitarios y es un encanto de niña (apenas pasa de la veintena) con la que te ríes un huevo. Marina y Natatscha son más jóvenes y muy majetas también. Les he cogido mucho aprecio, del bueno, aunque algunos no me creáis que sea aprecio inocente. Para acabar, añadir que también he conocido rusas en la universidad y trabajando en cadenas internaciones hoteleras, pero nada de masajes salidorros ni cosas así, en la administración, recepción y tal…
una morena y una rubia hijas del pueblo de Chengdu.jpg

Inmigrantes que se esfuerzan y consiguen salir adelante con trabajos decentes como los que os acabo de nombrar en este post, también hay en todas partes. Qué bonita historia de Navidad acabo de relatar!!!.

Escrito por Fernandet, 8:43 AM | Comentarios (10)

21 de Diciembre 2004

Jack & Xi La

Mi mejor amigo chino, a la par que mi vecino, es Jack (Liao Ge). En esta foto de abajo sale con su esposa Xi La, que significa Grecia y que es el nombre que se ha puesto para que los extranjeros lo pronuncien mejor y porque es una mujer enamorada de ese país mediterráneo. De eso último me enteré hace poco, hasta ahora creía que era Shila, aunque su nombre de toda la vida es Zheng Hao y así la llamamos sus familiares y amigos más cercanos. De todas maneras muchos ya los conocíais de mi post de mayo “Imágenes de una Final de la UEFA”.

Bueno, pues resulta que el año 2004 ha sido una puta mierda para el pobre Jack. Lo han tirado (o se ha despedido él mismo) de diferentes buenos trabajos nada menos que tres veces. Le anunciaron que su mujer (por ahora) no se puede quedar encinta (preñada, vamos), Invirtió todos sus ahorros en dos negocios y que se le hundieron ambos en poco tiempo. Un día unos borrachos le pegaron una paliza hace un par de meses y casi lo mataron. Para colmo, hace poco, parece ser por la información que me ha llegado, una tercera individua se quiso interponer entre la pareja y casi les cuesta la separación y que a aquella chica, Xi La casi la pusiera en órbita de un sopapo.
Aunque no lo parezca son una gran pareja y se llevan fenomenal.jpg

Pues el final de esta historia y ante la llegada del nuevo año, lejos de acudir a psicólogos para que les ayude a superar los graves problemas que les ha dado la vida; o abogados matrimoniales; o al suicidio directamente, que es lo que uno haría en Japón siguiendo las últimas tendencias. Según las conclusiones a las que ha llegado ella, la casa en la que viven desde hace año y medio les está influyendo de manera muy negativa en su suerte, solución: para el 2005 se mudan de apartamento. Con dos cojones, eso sí que es ser práctico. Ellos ahora viven en el tercer piso y yo en el quinto, espero que cuando se marchen, esa zorra que es la mala suerte no se traslade dos plantas más arriba.

Escrito por Fernandet, 9:25 AM | Comentarios (6)

15 de Diciembre 2004

Las Mil Caras del Sichuanes

Este verano hice un post hablando de la Ópera de Sichuan (Una Noche en la Opera) y hablaba del espectáculo de cambio de máscaras, cosa que hace la peña esta de una manera rapidísima y en menos de un nanosegundo les cambia la cara de colorines y hace las delicias de grandes y acojona y hace llorar a los más pequeños.
te cambio la expresion facial en un tris.jpg

Es una pasada y no sé cómo lo harán., pero no me refiero a en qué consiste el truco, que esto si te fijas un poco y después de haberlo visto hacer una decena de veces, es bastante obvio, sino para empezar, a cómo una persona con eso en la cara que debe de llevar más capas que una cebolla, puede respirar.

Hace poco tuvimos una actuación en el pub que ayudo a maldirigir y el que lo hacía respiraba convulsivamente detrás de todas las máscaras como el que lleva una bolsa de plástico del Carrefour en la cara. Además de toda la ropa que llevaba encima, el tío, lejos de moverse pausadamente para no forzar la respiración, parecía que le estaba dando el baile de San Vito y además pegaba unas patadas al aire que ríete tú de los que bailan la danza esa brasileña que dan patadas y se agachan y levantan como locos y que ahora mismo no me acuerdo cómo se llamaba: Capueira o Capoleria o María Cahipirinha o yo que sé (si alguien lo sabe, que me lo diga donde los comentarios). Es normal que lo hagan así, pero es que este se pasaba un huevo y además habitualmente esto se hace al aire libre y no en un local cerrado, lleno de humo y con la calefacción a todo trapo.
del acojono esta noche no duermo.jpg

Lo cierto es que le quedó muy bien y nunca te cansas de repetir verlo. Algo que recomiendo totalmente a cualquiera que se acerque a esta zona del país. No os lo perdáis.
Dios los cria y ellos se juntan.jpg

Por cierto, añadir que dentro del protocolo y la tradición en los números con truco de la Ópera de Sichuan y más por ser yo extranjero, las fotos que incluyo no son nada fáciles de conseguir... un lujo, vamos.

Escrito por Fernandet, 2:21 PM | Comentarios (3)

8 de Diciembre 2004

Motel 168 Yuanes

Acabo de volver de un viaje relámpago a Shanghai. ¿Qué puedo decir de la ciudad más moderna de la China continental? Pues que para empezar, hay un tráfico de cojones, a pesar de que aquello en vez de avenidas parecen una versión tamaño natural de los records Guinness de circuitos más complicados del Excalextric y de construcciones del Exin Castillos. La madre que los parió. Me recordó la India, pero de verdad que la sensación es mucho más estresante y los atascos son mucho más desesperantes.

Como también iba para un par de días y realmente el motivo no era lúdico-festivo del todo (aunque luego también hubo tiempo para algunas compritas, copichuelas y unas risas) y además mi economía no está como para tirar cohetes, decidí pasar de alojarme en los lujosos hoteles de la zona de PuDong que cuestan entre los 100 y 200 jeuros las noche, y aposté por seguir consejos de lugareños que me indicaron un motel cuyo nombre “168” (que era el precio en yuanes que se pagaba por día, al cambio unos 15 jeuros), causaba, cuanto menos, inquietud por dónde iba a tener que pernoctar y asearme por las mañanas. Pues mira tú, aquello no estaba nada mal: Un edificio nuevo con mobiliario prácticamente a estrenar, habitaciones con cuarto de baño individual, tele con satélite, aire acondicionado, escritorio y demás cosas que uno se encuentra en cualquier hotel de la élite. También con desayuno y servicios de masaje a un precio muy económico. La polla, vamos. Una sorpresa que repetiría y aconsejaría sin reparo alguno a mis familiares y amigos más queridos. Quedaba cerca del aeropuerto de Hong Qiao, un poco lejos del centro de la ciudad, pero para el caso, con la velocidad del tráfico, todo es cuestión de madrugar o tomárselo con tiempo y paciencia.
encontrar esto esta chupao.jpg

Me llevé mi apreciada cámara digital taiwanesa para hacer algunas fotos y ponerlas en este cutreblog, pero las pilas de oferta que compré en el Carrefour, antes de gastarse me permitían hacer una sola foto y además salía borrosa. Por eso no pongo ninguna esta vez.

Acordándome del tráfico en la India, recuerdo que una vez hice una crónica allí titulada “El Tráfico del Uy!!” que ahora reproduzco para vuestro deleite y para que no me toquéis los huevecicos esos que decís que últimamente mis post son cortos y de lo más soso. Ale, saludotes a todas!!!

Circular en automóvil por las carreteras indias es una experiencia religiosa, pero nada que ver con el coprófago de Enrique Inglesias; es una experiencia religiosa por la cantidad de veces que mentas y te acuerdas de todos los dioses y de gran parte del santoral durante los trayectos.

En este país, el conductor que no hace sonar el claxon un mínimo de veinte veces en el intervalo de un minuto, es que no sirve. Los retrovisores de los lados, como si no existieran, porque los tienen metidos para adentro y hay un gran riesgo de que pase otro vehículo demasiado pegado y se los lleve de refilón. En esto de los retrovisores, hay una particularidad más, y es que muchos indios (Sikhs, sobre todo), son de castas guerreras y mirar para atrás es de cobardes… así que cuando te montas en taxi y el tío que conduce lleva turbante, échate a temblar.

Los camiones indios están personalizados, los pintan los mismos camioneros, decorándolos con bellos motivos religiosos o de lo que se les ocurre, y entonces parecen los del Circo de Ángel Cristo, por el aspecto de la carrocería (multicolor, óxido, varias capas de mierda acumuladas) y por los animales que van dentro, e incluso conduciendo. Los autobuses no tienen nada que envidiar a sus primos los camiones; les suelen faltar varias ventanas, y en su interior se acumulan tantos indios como los que se pueden amontonar en el techo. Estos vehículos pesados echan más humo que el reactor de la central nuclear de Cofrentes, y como amuleto y protección, en clara emulación a la herradura de la suerte pero versión Asian Fashion, suelen llevar una chancleta bien gastada de la época en que Gandhi entró en el parvulario, colgando del parachoques delantero. Los conductores de autobuses urbanos funcionan con el sistema de las vidas de los gatos, pero al revés, porque hasta que en accidentes no matan a 7 personas 7, no les quitan el carné.

Los motoristas son fauna a estudiar por los científicos. Lo que más se lleva es la Vespa. He visto familias de cinco miembros montados en una misma moto circulado plácidamente por las calles de Delhi. Estos pilotos, para tragar menos humo, suelen llevar en la cara un pañuelo atado como los ladrones de diligencias en las pelis del oeste. Tipos de casco que más se estilan: el de hombre-bala y el de albañil de Agroman, y su uso es obligatorio para todos menos para las mujeres, para los niños y para los Sikhs, que como llevan el turbante, les hace las veces de chichonera.

Uno de los vehículos más económicos de que disponemos para desplazarnos, son los Rickshaws, que son bastante rápidos y seguros, siempre y cuando el que lo maneja no vaya borracho.

La conservación de las vías es otro fenómeno a investigar en Delhi y otras grandes ciudades. En el resto de la India no hay conservación alguna que no sea la de la Madre Naturaleza, que se ocupa de que el camino de tierra permanezca mínimamente transitable, aunque sea a poca velocidad. Algunas de las muchas preguntas que nos podríamos formular son: ¿Cómo se puede esturrear tanto el alquitrán, de manera que no sepas ni en qué carril estás, o si vas en línea recta o tomando una curva? ¿Cómo no puede haber dos metros seguidos de bordillo en una acera (en el caso de que la hubiera) sin encontrarte con lo que parece que alguien se haya entretenido pegándole bocaos? ¿Quién se dedica a hacer socavones de dos metros de diámetro y medio metro de profundidad en mitad de las avenidas? ¿De dónde sale tanta piedra, chinarro y gravilla en medio de una capital? ¿Por qué la suerte de circular por una carretera con línea continua es interpretado por los indios como que hay obligatoriedad de pisarla o que deben pasarse al otro lado para adelantar?…

Arrevoltijando bien los elementos anteriores, se obtiene un tráfico quimérico, endiablado, espeso, incierto, folletinesco, plúmbeo, inconsciente, contaminado… y con un toque de amenidad perturbada que se fundamenta en la sensación de vivir interactivamente dentro de un juego de la PlayeSteison, pero donde sólo tienes una vida, que es ahí donde radica la emoción. Aquí no hay parques temáticos, pero los recursos para suplirlos existen. La tensión de estar viviendo una carrera frenética siendo transportado en un vehículo estrepitoso donde en los momentos álgidos de peligro, vas constantemente alternando exclamaciones como ¡Uy! o ¡Uf!, con tacos en castellano dirigidos a tu conductor y con los rezos a los santos más olvidados pidiéndoles protección, no tiene precio ni existe nada en el mundo que se le parezca.

Podría contaros sobre las miles de veces que hemos estado a punto de ser arrollados por un autobús, de embestir una vaca, de estamparnos contra escombros tirados que nadie recoge, de caernos dentro de un megasocavón, de atropellar a un ciclista, de comernos frontalmente un camión que transporta veinte familias (mínimo ocho miembros por familia) en su interior, de llevarnos por delante a un perro o a un tío con su carrito lleno de cacahuetes, o de estrellarnos contra cualquier elemento que os podáis imaginar porque el otro elemento que lleva el volante se nos ha distraído o dormido. Sin duda, a este tráfico, se le puede llamar de manera escrupulosa pero con certeza: “El Tráfico del ¡Uy!”.

Y para finalizar, como os habréis quedado con las ganas de alguna anécdota concreta, ahí va: Alquilamos un todo-terreno con conductor para ir al parque natural de Corbett, donde dicen que hay tigres, pero de los cuales sólo vimos alguna huella, que además suponemos iba grabando en el suelo algún tío contratado por el hotel, para que los visitantes no se sintieran defraudados. El hotel era un complejo muy bien montado, con río, arbolitos, montañas para hacer excursioncillas, cabañas muy cucas, buen rollito entre los empleados y los huéspedes… (tanto, que nos recordaba al ambiente de “Dirty Dancing”, con la particularidad en este caso de que el homólogo de Patrick Sueis era más oscuro, llevaba bigote, la camiseta llena de tomates y calzaba chancleta de goma). Pues eso, que lo pasamos bien, pero el viaje fue un infierno, sobre todo el de ida porque lo hicimos de noche, donde las pocas señales que hay, desde luego que no son reflectantes, es decir, la iluminación es cero patatero. Nuestro driver iba a toda leche; en cuanto podía, invadía el pseudo-carril contrario para adelantar y no lo abandonaba hasta que otro vehículo más grande le venía de frente, y en caso de que fuera más pequeño, ya se apartaría el otro. En el tema de la conducción nocturna, parecen obligados a circular con las largas puestas: el conductor, en prevención de quedar deslumbrado y perder el control del automóvil, cuando venían vehículos de cara, cerraba los ojos el hijodeputa. Le llamamos la atención varias veces, pero un rato después hacía caso omiso de lo que le dijéramos y vinieran o no de frente, no abría los ojos porque iba durmiendo. Se resolvió la cosa obligándole a parar y que se echara un sueñecito. El lugar donde paramos, fue el Hotel Aroma (irónico nombre para un hotel en la India).

Rezad a San Cristóbal por toda esta gente, y especialmente por mi.

Os quiere,

Fernandet.
Papa Piquillo y familia.jpg

Escrito por Fernandet, 10:56 PM | Comentarios (5)